La respiración es el puente que une a la mente y al cuerpo para que se sincronicen y trabajen mejor juntos. Esa es la magia detrás del trabajo consciente que diferencia al yoga de otras disciplinas, y le añade un componente espiritual.

Es en efecto un concepto universal para todos los aspirantes, practicantes o devotos de esta disciplina, independientemente del estilo de yoga que practiquen.

La respiración de nuestro día a día es superficial, y por ende no aprovecha todo el potencial que tienen los pulmones y sistema circulatorio para oxigenar los músculos y el cerebro.

Durante una sesión de yoga la respiración es más profunda y siempre a través de la nariz. Esta última se encarga de filtrar y acondicionar el aire a la temperatura adecuada para los sensibles de tejidos de la garganta y pulmones.

La respiración completa del yoga tiene 3 niveles: baja, media y alta.

  • La respiración baja se siente como si se inflara un globo contenido en la zona abdominal.
  • Si el aire sigue “subiendo”, se habla de la respiración media, y la sensación es de las costillas abriéndose para expandir la caja torácica.
  • En la respiración alta, clavicular o también conocida como cerebral, la sensación es de las clavículas elevándose.

Los beneficios de trabajar la respiración completa son infinitos, aumentan la capacidad pulmonar, el cerebro trabaja mejor, se evita la acumulación de tensión, y mucho más.

Así que aprovecha, tómate un momento y ¡respira! 🙂

 

Yvonne.