El Logos.

Logos: Del gr. λόγος lógos.Escr. con may. inicial en acep. 2.

  1. m. Razón, principio racional del universo.
  2. m. En la teología cristiana, el Verbo o Hijo de Dios. El Logos.
  3. m. Fil. Discurso que da razón de las cosas.

   Toda creación necesita ser nombrada, ser llamada de alguna manera para validar su existencia ante la mirada del otro, incluso para el reconocimiento propio.

“Dar nombre es un intento de generar sentido, aun donde no lo hay. Un intento de desnudar una verdad oculta por capas y capas de interpretación”.

      De ese modo, nombrar será la identificación simbólica que establece un actor social con respecto al objetivo de su acción, para desarrollar un diálogo con el entorno.

     -¡Samsara!

     Llamémosle Samsara, dijo entonces Yvonne.

      En un ejercicio de creación para manifestar y a su vez para existir, hoy, a casi 6 años del nacimiento de este proyecto dancístico, pensado primeramente como un Sister Studio suscrito al formato americano de danza del vientre “ATS” (American Tribal Style), podemos indicar en retrospectiva, como Samsara ha fungido de hogar formativo y experimental para muchas bailarinas de la danza del vientre tribal en Venezuela. Asimismo, desvelar la correspondencia y el valor artístico del trabajo de Sharife Fajre como autora de la actual identidad gráfica de la escuela .

     De esa manera, visto como un lugar de encuentro que se ha venido alternando entre la idea de un laboratorio y una plataforma artística, Samsara nace de la necesidad de la bailarina Yvonne Briones de emprender en el año 2011 su propia tribu. Luego de haber estudiado con diversas maestras venezolanas y extranjeras a partir de los 15 años de edad, siendo su certificación con la compañía FatChanceBellyDance® el inciso definitivo para adentrarse formalmente al mundo de la enseñanza.

     Para aquel entonces, Briones contaba con 21 años de edad y se encontraba de lleno a la práctica del yoga y algunas otras tendencias relacionadas al mismo, lo que sirvió de puente para conocer la noción del samsara.

Tenía que ser algo que tuviera un significado para mí, y una vez durante el entrenamiento de profesores de yoga en la Gran Fraternidad Universal, mi maestra Esther Díaz comenzó hablar sobre el tema de la reencarnación y allí explicó el concepto del samsara, el cual me sonó como un timbre en el oído, y dije eso es… pensé que esa  palabra era más que perfecta. (Y. Briones, comunicación personal, febrero 2017)

    Samsara, deriva del sánscrito, “sam” puede traducirse como totalidad y  “sara”  como fluir, moverse o seguir. Dicho término, fue designado por ciertas culturas orientales para indicar la transmigración del ser en relación a la retribución de los actos enmarcado en el ciclo de nacimientos y muertes, por lo que también se le conoce popularmente como “la rueda del destino”.

   Con un gran peso dogmático sobre todo en la India, este postulado se sostiene ya desde la época de los Brahamanas y de las Upanisads a través del hinduismo,  consiguiendo distintos matices e interpretaciones por algunas otras tradiciones como el budismo, jainismo, bön, sijismo, el gnosticismo, los rosacruces, entre otras religiones filosóficas antiguas del mundo.

     La mayoría de estas creencias, consideran que hay maneras de salir de tal rueda,  puesto que al tener conciencia cabal de la misma, es decir,  al reconocer la transitoriedad de la vida y de cómo nuestros actos pueden repercutir en el sobrevenir, ya sea a modo de reencarnaciones del alma como lo promulgan los hinduistas, o como una serie de conciencias que se siguen unas a otras ligadas entre sí por la ley de la casualidad, como lo sugieren los budistas. Sin embargo, ambas doctrinas buscan la liberación del espiral a través métodos intelectuales y morales que generarían el paso a otro estado que han denominado “nirvana.”

     A la par, para una mayor identificación, Briones resolvió agregarle al nombre “Samsara” el género de danza al que deseaba relacionar tal concepto, de esa forma y en un segundo plano a nivel visual “danza tribal”  fue la breve descripción que permitió en principio la ubicación del símbolo dentro del entorno para el cual fue pensado. De ese modo, designar una categoría proporcionó concreción, clasificación, entendimiento y diálogo.

   Ahora bien, teniendo un nombre resonante con las creencias de Yvonne , se necesitó  una forma, en este caso  figurativa, que representara sensorialmente la idea del samsara como proyecto de danza, en otras palabras, un símbolo visual que guardase vínculo convencional y arbitrario con su objeto y que permitiese a su vez proyectar una imagen pública adecuada a los fines y actividades propuestas.

   En ese sentido, Briones partió de la palabra Samsara para realizar genuinamente con las tipografías que tenía a la mano un logo, creando un isologo, porque ensamblo el texto y el icono en un solo símbolo, es decir, la palabra “samsara”  contenía ya una imagen de una serpiente en  letra “S”.  Cabe destacar que Yvonne también buscó que las letras fuesen ornamentadas para  aproximarse a la estética oriental que por defecto su danza promueve.

logo_samsara_viejo copy

  La serpiente por su parte como símbolo universal y sagrado desde la antigüedad para ciertas culturas, se encuentra aún hoy repleto de numerosos significados que aluden distintos estadios de la vida humana. De esa manera, tendiendo a ser visto a veces como un ente negativo y otras positivo, este reptil y su constante cambio de piel representa para Yvonne la energía cíclica y creadora, tal como lo entiende a partir de los planteamientos del yoga kundalini y de la metáfora del uróboro.

  Podríamos entonces plantear la analogía entre la serpiente y su cambio de piel con el samsara y sus reencarnaciones, puesto que ambas premisas se presentan como aquello que se gesta a sí mismo de manera periódica.

   Retomando el tema de la imagen gráfica de la escuela , en el año  2015 se le solicitó a la diseñadora Shariffe Fajre renovarla. Creando varias propuestas bajo la forma de un imagotipo, debido que todas las opciones combinaban la imagen y el texto sin fusionarse, posibilitando así el empleo por separado de cada elemento.

proceso

  Asimismo, las propuestas basadas en relación a las premisa señaladas con anterioridad, es decir, el samsara como concepto filosófico y  el simbolismo de la serpiente, Fajre trabajó tres postulados resumidos en “ciclo + dualidad + equilibrio”, los cuales explica e hila a través de la siguiente fundamentación:

  Samsara representa tanto en el budismo como en el hinduismo el circulo del nacimiento, la vida y la muerte. La serpiente dentro de estas creencias es un ser de simbología dual, que en algunos casos, como en el círculo de la vida representa el mal y en otros casos es símbolo del cambio. Todos tenemos esa dualidad interna, la cual estamos en capacidad de trascender para lograr  equilibrio espiritual; éste se puede alcanzar mediante algunas disciplinas, como es el caso del kundalini yoga, llamado yoga de la conciencia, proveniente de la India, que se representa con la serpiente dormida en la base de nuestra columna, la cual se transforma en una fuerza dual para activar los siete chacras que llevan al camino de la trascendencia espiritual que rompe con el ciclo del nacimiento, vida y muerte.

   Como resultado final, el diseño seleccionado entrelaza a dos serpientes que asemejan casi un círculo, en el cual se conectan a través de los siete centros energéticos (chakras). Resultando para Yvonne la presencia de ambas serpientes símbolo de  la energía masculina y femenina, así como el complemento perfecto a añadir a la idea inicial.

proceso          

  Igualmente, el texto del nueva imagen continua siguiendo la línea estética oriental a través de la tipografía Ubuntu, sin embargo el escrito  ahora  expresa de una manera mucho más explicativa la rama de acción del proyecto, puesto que mediante dos líneas se manifiestan  el nombre y la especialidad “Samsara + Tribal” y  luego en un segundo plano y en un tamaño más pequeño  la descripción “ escuela de danza y yoga.”

proceso 

     

Samsara en el samsara.

  Por otro lado,  y en un intento quizás un poco más abstracto, podríamos establecer la relación del samsara como concepto filosófico con la experiencia fáctica del devenir de Samsara como escuela, pues paradójicamente, esta compañía de danza ha experimentado de forma natural durante todo este tiempo de servicio cómo es “renovarse a sí misma” varias veces.

  Por distintas razones, Samsara se ha mudado cuatro veces de sede, ensayando también asì diversas maneras de enseñar el formato de ATS y algunas otras disciplinas complementarias como yoga, pilates, ritmología, tribal fusión, entre otros talleres especiales que le han brindado muchas más texturas y matices a la escuela como organización .

  Inicialmente fueron dos los lugares donde se reunieron mujeres de diferentes edades y profesiones, algunas ya dedicadas a la danza del vientre y otras principiantes.

 

551406_614607958600116_2105680793_n

Garaje (Qta. Chiquinquira)-La Floresta.

     

  Los viernes se impartía ATS en un pequeño garaje de propiedad familiar de la directora Yvonne y los domingos con un horario un poco más extendido y un espacio más amplio se dictaban sesiones de ATS en la sede de la Gran Fraternidad Universal ( Edificio Tecoteca). Ambos salones ubicados en el municipio Chacao del Área Metropolitana de Caracas, La Floresta y Los Palos Grandes respectivamente.

541551_508141589246754_1460538236_n

Tecoteca

 

  Briones recuerda con cariño que a raíz del lanzamiento del primer afiche digital de promoción de clases alcanzó diez  alumnas inscritas para los domingos, de las cuales algunas llegaron a formar parte de la primera promoción en dominar el formato clásico de ATS en Samsara.

             pasted image 0

  De esa manera, durante casi tres años tanto en el garaje como en Tecoteca – como le gusta llamarle a las samsarinas de aquel período -,  se desarrollaron las bases y el estilo de lo que hoy por hoy es esta escuela. Cabe destacar, que a la par fueron surgiendo bailarinas e instructoras de ATS que crearon sus propios proyectos de instrucción e interpretación, permaneciendo aún  hoy algunos por su propia cuenta o en coexistencia con Samsara.

  Volviendo a Samsara y su movilidad, para finales del año 2014, Yvonne viaja a Los Ángeles a cursar el primer nivel del formato de la escuela de las Salimpour  y aprovecha también de visitar el estudio de FCBD para revisar y actualizar el contenido del formato de ATS. Mientras que en Caracas, Samsara continúa con las clases regulares de ATS, pero esta vez en dos nuevo lugares del alquiler y bajo la guía de las samsarinas Deborah Ramos y Daniela Hidalgo, bailarinas pertenecientes a la primera promoción de Samsara del año 2013.

1175704_762394317154812_2102640707363638699_n

Pascal

                     

  Los salones se encontraba en el Centro Perú y en el Complejo Pascal, ambos recintos ubicados en el municipio Chaco, es decir, la escuela no deja de hallarse en la ya mencionada área.

10457452_460808164056429_6479835813156984296_o

Centro Perú

 

  Más tarde, un año después, para mediados del 2015 con el regreso de Yvonne, Samsara se centraliza completamente en un espacio propio ubicado en Los Dos Caminos,  Municipio Sucre. Por primera vez, todos los grupos, niveles y disciplinas de la escuela coinciden en un mismo lugar, compenetrando de forma mucho más eficiente  tanto  las alumnas como las instructoras,  desarrollándose también digamos de manera cómoda la autonomía de la compañía, sin compromisos de tiempo, alquiler, y hasta de personalización del decorado.

17349649_1345940018800236_7027978940799112640_o

Qta. Anate – Los Dos Caminos

 

  Sin embargo, cuatro meses después por causas ajenas a Samsara debieron ser suspendidas las clases, puesto que al encontrase dicho salón en una urbanízaciòn residencial, los vecinos levantaron quejas por la continua entrada y salida de personas no residentes. De nuevo como las gitanas nómadas en el cual está inspirado parte del estilo de la danza tribal, a Samsara les tocó tomar sus cosas y enfrentar la incertidumbre de encontrar un lugar que cumpliese con las expectativas.

   Se logra sub-alquilar a la escuela de trayectoria en la de danza del vientre venezolana “Belly Angie”, localizada en Los Palos Grandes, de nuevo en el Municipio Chacao. Si bien el espacio no poseía todos los beneficios de un lugar propio, fungió durante casi un año de hogar, logrando mantener centralizado al proyecto y alcanzando significativamente  reunir  a un gran número de alumnas, alrededor de 120 bailarinas.

15326231_1249397508454488_528110212214419133_o

Belly Angie- Los Palos Grandes.

 

  Pero para finales del año 2016, nuevamente por razones externas, Samsara debe movilizarse, el arriendo del establecimiento cambia de dueño y se vuelve insostenible el alquiler. No es secreto la frágil economía que vive en la actualidad Venezuela, y mucho menos la escasez de espacios pensados para las danza, así como el deterioro de los que existen, todo ello enmarcado en las deficientes gerencias culturales del país y el gran flujo migratorio de alumnas e instructoras a otros países.  Pese a ello, a las “dificultades” las culebritas supieron retornar en el espiral, paradójicamente el primer recinto que dio vida a Samsara, aquella casa en  La Floresta vuelve abrir sus puertas, esta vez cargada casi que por un halo mágico de circunstancias familiares que le habilitaron a Briones todo un piso vacío para ser acondicionado como una sala de danza.

16835849_1326264817434423_8027058322095693551_o

Qta. Chiquinquira -La Floresta.

 

  Que en realidad, gracias a la estructura del nuevo edificio, Samsara se ha convertido más que en una escuela con el tradicional sistema de clases magistrales, donde el alumno recoge el conocimiento y se va, en lo que ahora nos gusta pensar como una especie de club de danza, donde se brinda espacios para la socialización y para las prácticas de las enseñanzas, puesto que al ser “dueñas” del tiempo, las sesiones se tornan mucho más largas. Asimismo, al poseer habitaciones para la recreación como lo son cocina, comedor y terraza, se ha podido crear ocasiones de encuentros mucho más íntimos, lo que ha producido a su vez lazos más fuertes de amistad y de empoderamiento, ofreciendo también a las alumnas la posibilidad de dictar talleres complementarios enfocados a la danza y el bienestar, en relación a sus habilidades y conocimientos propios.

La tribu.

  En un tono mucho más subjetivo y personal:

  Escuchar comentarios como, “no me quiero ir, pero ya se acabaron mis clases de hoy” o traer elementos decorativos o de alimentación para compartir en la escuela, recompensan a todas las personas que hoy como yo nos dedicamos a este proyecto; y que a veces sin entenderlo muy bien hemos malinterpretado la rueda del samsara por su constante cambio, sin distinguir que en el fondo lo que nos podría es estar invitando a la perpetuidad, a inmortalizar la danza en el tiempo. Si bien a cada nuevo comienzo le corresponde un final y viceversa, los comienzos que por otro lado, es pese a su novedad, igual que al anterior, en otras palabras, el eterno retorno, tal vez lo que sugiere la idea de lo cíclico podría ser la perduración de lo mismo, es decir, de la esencia pero con nuevos matices. Sería algo así como madurar o especializarse.

  Es como completarse a sí mismo de manera plena, porque creer que cada nuevo período son nuevas herramientas, un nuevo saber, un nuevo ritmo que tocar, entonces es entender que no hay tal cosa como un fin y que el conocimiento es infinito.  Que mientras se baile, Samsara, el tribal, y la danza en sí seguirán existiendo. Y que no hay otra cosa más importante que la tribu, como ente que extiende el legado,  como la unidad que mantiene las enseñanzas sin importar donde se esté.

 De ese modo, me gusta imaginar a Samsara como una plataforma artística y de esparcimiento que crea vínculos laborales, de amistad y sobretodo una red de apoyo femenino, donde prevalece la dialéctica entre el individuo y la sociedad, que nos libera de la soledad pero que a la vez respeta y nos exige mostrar lo que somos como individuos. Samsara, un lugar para pertenecer y ser, para desarrollarnos y sentirnos como parte de un todo, de un todo más grande que la propia escuela, a saber, la danza del vientre tribal, la danza, el arte.

  Para mí Samsara es un diálogo continuo, donde nos identificamos con nuestros pares pero donde también influimos y somos influidas, persuadiendo y siendo persuadidas. Incluso, el hecho mismo de que dentro de esta práctica exista la conciencia colectiva de una identidad común bajo el título de Samsara, implica que también hay un impulso hacia la preservación de dicha identidad, hacia la auto-preservación de la danza, de la cultura.

  Es realmente sorprendente intentar entender cómo en el fondo la identidad de la escuela es una creación colectiva y perpetua que a su vez permite que un colectivo se identifique y se haga parte de la misma. Son como niveles y niveles de interpretación donde de alguna forma convergen gustos y objetivos, que nos hacen uno con lo que somos,  sumando y propiciando un todo, algo así “como todos somos uno”. En fin, lo que hace la danza posible en cada cuerpo.

  Pienso entonces, que no debemos tener miedo de que pasará luego – de seguro sí que extrañaremos la camaradería que cultivamos en cada periodo- , de sí podré “aprender todo el contenido” del formato de ATS, por ejemplo, un estilo que de por si no llega a ser finito y sigue en continua construcción. Además, que como cualquier lenguaje requiere de práctica, “lectura” y “escritura”  perpetua para su óptimo uso “gramatical.” Lo trascendental del asunto es que mientras lo experimentemos no se irá a ninguna parte, no desaparecerá, más bien se sustentara al pasar del tiempo, se inmortaliza, puro o no, pero sí en esencia, en sustancia primera que hace que por alguna razón este colectivo se sienta atraído e identificado con la danza del vientre tribal. Y que además permitirá en cualquier nivel de aprendizaje que se encuentre dialogar con otras tribus y seguir aprehendiendo.

  No te apresures, disfruta de cada capa de piel de esta serpiente, aprehende cada una, si con “H”, porque se refiere a cuando se asimila de manera activa, y no somos solo recipientes en el que entran y entran conocimientos, que logran partir de un nivel a otro, sin duda, pero que no siempre con éxito, porque el nuevo nivel al que ha llegado no forma parte de la persona o de su realidad, no lo he hecho suyo, solo lo ha incorporado.

  Ser pasivo está bien en ciertos momentos, tienen su lugar y su hora, pero para hacerlo propio, construir y ser parte del resultado, hay que combinar tal pasividad con la acción, reconociendo sinceramente el tiempo de aprendizaje personal y muy importante sin pena y desconfianza de lo que cada uno tiene para dar, ya sabemos que acá , en el tribal el liderazgo es rotativo, por lo que por muy grande o pequeño que parezca todos tenemos algo que ofrecer al momento de liderar, e incluso al seguir, puesto que al cumplir conscientemente el vuelo de pájaro e intentar imitar lo más parecido posible al ritmo interno del bailarín líder, es conseguir el propósito final de parecer una unidad, dicho de otro modo, de ser una verdadera tribu y en términos escénicos una obra que contemplar.

  Ahora cuando estés en la rueda perpetua, se una bailarina activa, sal y lidera, invita al movimiento más fades, tríos, pasos en rueda y lo más importante, no olvides que bailas acompañada y que debes pensar en el tiempo que tardará el intérprete de la punta final en llegar, así como saber evitar el exceso de tiempo de guía, porque se vuelve preciso ceder y seguir, emular al nuevo líder, y  de alguna forma ser ese  nuevo personaje, llevar ese nuevo traje colectivo que se esta brindando dentro del universo tribal.

  Seamos entonces nuestro propio paradigma, compartamos con el mundo nuestro interior, descubramos como hay otros interiores que se identifican con el nuestro en algún grado, al fin y al cabo ya el primer paso está dado, todas nos inscribimos en el mismo lugar.

pasted image 0 (1)

 

  Sobre la base de las consideraciones anteriores y  para cerrar, concibo que se vuelve imprescindible agradecer a los que están, a los que han estado y a los que de alguna manera u otra siguen presentes y construyendo a Samsara en el espiral. Espero que esta siempre sea un lugar donde recomenzar, desarrollar y creer. Un espacio para alcanzar la inmediatez del cuerpo y sus movimientos, para unirse con el otro, para atender a la danza como lenguaje universal y por supuesto al tribal como la casa que nos acoge sin importar donde estemos.

Andrea Camacho.

Con todo el corazón para mis maestras Ana Carolina Reyes e Yvonne Briones.

P.D.: Disculpen todos los chicos el tono femenino de todo el texto. Busque expresarme de manera tal por la cercanía a mi experiencia en la danza del vientre tribal , así como por el gran bagaje de razones históricas que han hecho que hoy por hoy esta danza sea mayormente practicada mujeres.